Recurso educativo sobre la incitación al odio

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El propósito de Twitch es construir comunidades, y las comunidades son tan fuertes como las personas que las forman y la cultura que crean. Nadie se merece sentir odiado o excluido por su identidad o forma de ser, ni en Twitch ni en cualquier otro lugar.

Por desgracia, Twitch no está libre de incidentes que hacen que los usuarios se sientan incómodos, o peor, inseguros. Por eso tenemos una política de tolerancia cero en cuanto a la incitación al odio y los insultos, por lo que actuamos en cada caso denunciado de incitación al odio que verifiquemos como válido.

¿Qué es la incitación al odio?

La incitación al odio es cualquier contenido o comportamiento que discrimine, denigre, acose o fomente la violencia contra alguien por lo que denominamos “características de especial protección”: edad, raza, etnia, color, casta, origen nacional, estado de inmigración, religión, sexo, género, identidad de género, orientación sexual, discapacidad, enfermedades graves y estado de veterano militar, ente otros. La incitación al odio suele implicar el acoso a miembros de un grupo protegido, por alguna característica de especial protección. El término “grupos protegidos” hace referencia a un subconjunto de la población que comparte una característica de especial protección.

Consulta las Directrices de la comunidad para más información. A continuación incluimos algunos ejemplos de incitación al odio:

  • Incitar o promover la violencia contra un grupo protegido; por ejemplo, decir “muerte a todos los [grupo protegido]”
  • Utilizar combinaciones de palabras, imágenes o emoticonos que deshumanicen o perpetúen estereotipos/memes ofensivos; por ejemplo: llamar a todos los [grupo protegido] avariciosos o poco inteligentes.
  • Promover o expresar el deseo de que un grupo protegido se infecte con una enfermedad grave y muera

La incitación al odio (especialmente el acoso) es cada vez más frecuente en internet. Según los datos de la encuesta de 2021 del Centro de Investigaciones Pew, el 41 % de los adultos estadounidenses han experimentado alguna forma de acoso online, y el 25 % de esos encuestados experimentaron tipos de acoso grave (por ejemplo, acecho, amenazas físicas, acoso prolongado y/o acoso sexual) Aquí hay algunos ejemplos de incitación al odio, tal y como lo han experimentado las víctimas, citadas en una encuesta de investigación de 2022 llevada a cabo por la ADL (la Liga Antidefamación):

  • “Mientras jugaba al Call of Duty, tuve que lidiar con comentarios racistas. Unos jugadores pensaban que eran mejores que yo y me hicieron sentir mal”.
  • “Dijeron que los blancos son mejores que los negros y que los negros deberían desaparecer. Odio este acoso racista tan presente hoy en día hacia ciertas razas”.
  • “He sido acosado por ser un hombre joven, de estatura baja y trans. Antes de hacer la transición, ya me acosaron mucho por ser mujer y pasar tiempo online”.
  • “Soy un académico y escribo sobre la vida judía contemporánea. Es muy fácil que cualquiera que quiera acosarme encuentre mi información de contacto. Como resultado, recibo una media de 2 a 3 amenazas de muerte al año por correo electrónico, además de tener que bloquear constantemente a los troles en las redes sociales”.

¿Por qué es perjudicial la incitación al odio?

La incitación al odio puede causar más daño de lo que te imaginas. No solo hace que los usuarios se sientan excluidos de un canal específico, sino que también puede hacerles sentir que no forman parte de la comunidad general de Twitch. Precisamente, es la diversidad de usuarios que hay en Twitch, con todos sus intereses, pasiones y perspectivas únicas, el eslabón fundamental que hace de Twitch un lugar tan especial.

Incluso los casos aislados de incitación al odio pueden empeorar y acabar convirtiéndose rápidamente en casos más graves de acoso y daños fuera de internet. En la encuesta de investigación de la ADL de 2022, más de una cuarta parte (27 %) de los encuestados informaron de que el acoso online que habían sufrido había acabado resultando en casos más graves, como amenazas físicas, acecho, doxing (que se comparta tu información personal sin tu consentimiento) y swatting (enviar equipos de respuesta de emergencia de las fuerzas del orden a tu casa con falsos pretextos). El riesgo de que se convierta en un acoso grave puede ser igual de real que tu voluntad de no acosar a nadie. La gente suele imitar a otras personas a las que respeta en su comunidad, y no es raro que en Internet alguien interprete un caso de incitación al odio como una señal de que este tipo de comportamientos perjudiciales son admisibles (o incluso se promueven).

Para algunas personas, la amenaza de estas formas graves de acoso puede ser constante e imposible de evadir. Por ejemplo, la probabilidad de experimentar acoso grave es mayor para las personas de grupos marginados, incluidas las mujeres, las personas de color, LGBTQ+, los judíos y los musulmanes, que para los grupos no marginados. De hecho, más de la mitad (54 %) de todos los encuestados de la comunidad LGBTQ+ de la encuesta de la ADL aseguraron haber sido gravemente acosados. Los grupos marginados también fueron 1,5 veces más propensos a ser acosados que los grupos no marginados debido a su apariencia física, género, raza o etnia, religión, orientación sexual, identidad de género o discapacidad. De esta manera, la incitación al odio online incluye patrones más amplios de desigualdad social y controla quién puede participar de manera segura en una comunidad.

Incluso cuando no llega a ser un caso de acoso grave, la incitación al odio puede ser inmensamente perjudicial para otras personas. La encuesta de la ADL reveló que más de 1 de cada 10 estadounidenses que sufren acoso aseguran tener pensamientos depresivos y suicidas, mientras que otros experimentan ansiedad, problemas para dormir, dificultad para concentrarse y miedo a futuros actos de acoso. Nuevamente, estas experiencias son más comunes para los grupos marginados que son objeto de la incitación al odio, ya que casi el 40 % de los musulmanes y miembros de la comunidad LGBTQ+ declaran tener dificultades para dormir y ansiedad, y casi una cuarta parte declaran tener depresión y pensamientos suicidas.

La incitación al odio también puede ser perjudicial desde el punto de vista económico, ya que disuade a las personas marginadas de iniciar o labrarse una carrera en Internet. El 9 % de los encuestados de ADL afirmaron que el acoso que experimentaron los llevó a retirarse de las plataformas o a dejar de utilizarlas por completo. Para los streamers de Twitch, la incitación al odio y el acoso online pueden crear un entorno tóxico que disuade a nuevos miembros de la comunidad, y pueden hacer que los creadores rechacen oportunidades que podrían aumentar el tráfico de su contenido. Cuando estas conductas pasan a ser acoso fuera de Internet, pueden verse obligados a tomar medidas drásticas, como mudarse de casa o renunciar por completo a su carrera online.

La profesora de Derecho Danielle Keats Citron ha estudiado este efecto entre las mujeres, llegando a concluir en un artículo de investigación que “[el acoso anónimo online] desanima a las mujeres, reduciendo sus ganas de escribir y ganarse la vida online. Interfiere en su vida profesional. Las tacha de trabajadoras incompetentes y objetos sexuales inferiores”. En un informe de Take Back the Tech, una participante entrevistada añadió: “Mi libertad de expresión se vio gravemente perjudicada por los mensajes. Decidí cambiar de número y dimitir en el trabajo”.

Estos son algunos ejemplos reales en los que las víctimas describen el impacto de la incitación al odio, tal y como se menciona en la investigación de la ADL:

  • “Mi reacción fue no solo bloquear la cuenta falsa, sino hacer que todo lo que publique sea solo para amigos y dejar de poner contenido personal o de importancia en Internet”.
  • “Es mejor no darle poder al acosador. Si algo te molesta, es mejor no mostrar esos sentimientos. Revelarlos da poder a los acosadores… Produce estrés. El estrés emocional desgasta mucho. A medida que te acostumbras, simplemente te destroza”.
  • “Es exasperante. Alguien se esconde detrás de su pantalla y trata de destruir todo por lo que tanto me he esforzado. No sufre ninguna consecuencia, mientras que yo tengo que defender todo lo que hago”.
  • [Respuesta al doxing] “Esta experiencia fue aterradora. Aunque mentía, acabé sufriendo paranoia de manera permanente”.
  • “Me habían acosado por Internet, lo que se convirtió en acoso físico y en múltiples agresiones”.

¿Qué son los insultos?

Un insulto es un término ofensivo o degradante que suele utilizarse para discriminar, denigrar, acosar o fomentar la violencia contra alguien por las características de especial protección que hemos explicado anteriormente.

Al pensar en los insultos y su impacto en los demás, es importante recordar que las lenguas y las culturas difieren y evolucionan. Lo que antes no era un insulto puede ser considerado como tal ahora, así que es mejor mantenerse informado. Incluso si un insulto no se considera ofensivo en tu ubicación, tu stream o mensaje de chat puede afectar a cualquier persona, en cualquier lugar, y Twitch confiere a todos los usuarios de todo el mundo las mismas medidas de protección en virtud de su política de incitación al odio. Del mismo modo, es posible que no consideres algo un insulto en determinados contextos al hablar del grupo con el que te identificas, pero otros sí podrían considerarlo, incluidos los miembros de ese grupo.

Cuando se trata de insultos (y de incitación al odio en general), la gente suele dar más importancia a la intención que al impacto de lo que dicen. Esto significa que, si ofendemos a alguien, tendemos a hacer hincapié en lo que queríamos decir con nuestras palabras o actos, en lugar de en cómo nuestras palabras han hecho sentir a otra persona o en las consecuencias de nuestro comportamiento. También podemos justificar las palabras o acciones ofensivas si las percibimos como involuntarias o redirigir el foco de atención a las intenciones de la persona (por ejemplo, “no pretendía que sonara así”), en lugar de centrarnos en los sentimientos de la persona a la que se ha ofendido. Independientemente de la intención o de si los actos y las palabras fueron a propósito, la víctima o persona afectada sigue saliendo perjudicada. Por eso es fundamental dar prioridad al impacto de nuestras palabras y reconocer el daño causado.

Consulta las Directrices de la comunidad para más información. A continuación incluimos algunos ejemplos de uso de expresiones prohibidas en Twitch:

  • Decirle a un usuario que se muera, añadiendo un insulto discriminatorio; por ejemplo, “muérete, [insulto]”
  • Dirigirte a una persona en el chat insultándola por una característica de especial protección
  • Incluir un insulto en el contenido del perfil
  • Insultar con rabia a otro jugador mientras emites

***Nota:***En Twitch, permitimos ciertas palabras o términos que de otro modo infringirían nuestra política, siempre y cuando se usen como muestra de cariño u orgullo, y siempre que esa intención quede clara. También hacemos excepciones con los insultos presentes en canciones (y al cantarlas), siempre y cuando la canción en sí no incite al odio y los insultos no vengan acompañados de otro contenido denigrante o discriminatorio.


¿Por qué son perjudiciales los insultos?

Parecido al caso de la incitación al odio, los insultos son perjudiciales no solo porque ofenden a alguien al instante, sino porque los insultos también pueden causar daños más profundos y significativos a lo largo del tiempo. Las investigaciones psicológicas han demostrado que ser insultado puede tener consecuencias graves en la salud mental y el bienestar de las víctimas, incluyendo la ideación suicida, el trastorno de estrés postraumático y la depresión. Las víctimas también informan sentirse exhaustos y frustrados por el proceso de “limpieza del odio”, que implica una profunda interacción con imágenes y mensajes abusivos, incluyendo insultos.

Además del impacto en otros individuos, el uso de insultos fomenta las desigualdades sociales o la exclusión al normalizar las percepciones negativas y ofensivas de grupos de personas y la idea de que un grupo de personas es diferente o inferior. Los insultos son herramientas de exclusión: pueden comunicar a otra persona que “no forma parte de un grupo” o, lo que es peor, que no tiene valor, aunque el insulto no vaya dirigido a ella. Como indica el filósofo del lenguaje Kent Bach, utilizar o incluso mencionar un insulto es “un recordatorio patente” de la historia que hay detrás de ese insulto, es decir, de cómo se desarrolló como forma de describir y dirigir el odio a un grupo específico de personas. En resumen, utilizar un insulto para describir una situación o incluso un personaje de un videojuego puede ser tan perjudicial como insultar a una persona en concreto.

Como sucede con la incitación al odio, los insultos también suelen ser el primer paso hacia otras formas peligrosas y extremas de acoso. En el caso de Tanya Gersh, una agente inmobiliaria judía de Estados Unidos, tras la publicación de una serie de artículos sobre ella en una página web neonazi en 2016, fue aterrorizada por los seguidores de la página, comenzando con insultos antisemitas y culminando con[A1] amenazas de muerte enviadas a su buzón de voz. Como consecuencia del acoso, sufrió ataques de pánico, le cogió miedo a contestar al teléfono o a salir de su casa, y su salud física se vio muy afectada. Como cabe esperar, el uso de insultos para acosar hace que la gente se atemorice. Como cabe esperar, el uso de insultos para acosar hace que la gente se atemorice.

También es importante recordar que rara es la vez que los insultos se reciben puntualmente o una sola vez; es más bien al contrario. En la mayoría de los casos, quienes reciben los insultos los oyen una y otra vez a lo largo de su vida, lo que agrava su impacto. Como explica la periodista Catherine Mayer,

“La gente siempre habla de incidentes individuales, diciendo ‘No es para tanto, ¿verdad? No te lo tomes a mal’. Pero lo que importa es la suma de todos estos incidentes de supuesta poca importancia”.

De forma parecida, la escritora y activista Michelle Taylor ha dicho:

“Ha habido días en los que grupos enteros de personas me han escrito por las redes para llamarme todos los calificativos e insultos habidos y por haber, solo por ser mujer, negra y feminista”.

El impacto de los insultos de odio es especialmente profundo cuando nadie hace nada al respecto. El silencio da a entender que esas palabras llenas de odio son admisibles, lo que anima a otros a utilizarlas o a participar en otros actos de odio o conductas tóxicas. El silencio también perjudica a los grupos directamente afectados por los insultos. No oponerse a los insultos da a entender a los demás que podrían ser el siguiente objetivo, lo que podría hacer que el acoso empeore y resulte en doxing, swatting, amenazas, violencia, etc. Perjudican la capacidad de las personas (especialmente los grupos vulnerables y marginados) de participar plenamente en una comunidad, haciendo que teman lo que podría suceder si lo hacen.


¿Qué puedo hacer para aprender más sobre las conductas de odio y los insultos?

Puedes informarte más sobre cómo la incitación al odio y los insultos afectan a los entornos online leyendo algunos de estos recursos. Aquí tienes algunos con los que empezar:

¿Qué sucede si de manera no intencionada mi comportamiento incita al odio y alguien me llama la atención por ello?

Si alguien te llama la atención, no reacciones poniéndote a la defensiva e invalidando sus sentimientos. Intenta escuchar y pídeles que expliquen cómo y por qué se han sentido perjudicados por la incitación al odio o los insultos. Tómatelo como una oportunidad para aprender sobre la experiencia de otra persona.

¿Qué puedo hacer para ser un usuario más responsable y comprometido en Twitch y otras plataformas de Internet en lo que respecta a la incitación al odio y los insultos?

Piensa en cómo te comportas en Twitch y en otras plataformas de Internet y pregúntate por qué actúas de determinadas maneras o utilizas un lenguaje que otros podrían considerar ofensivo:

¿Lo haces por costumbre? ¿No eras consciente de que incita al odio? ¿Es por ofender o perjudicar a alguien? De nuevo, si te llaman la atención, no te pongas a la defensiva. En su lugar, céntrate en el impacto que el incidente podría tener en otros usuarios o en la comunidad.

Nadie es perfecto. Todos cometemos errores a veces. Incluso si piensas que “solo estás bromeando”, es posible que otra persona no lo vea de esa manera. Eso no te convierte en una mala persona. Sin embargo, todos tenemos la responsabilidad de reflexionar sobre cómo nuestras acciones afectan a otras personas en nuestras comunidades y ajustar nuestro comportamiento para ser miembros de la comunidad más positivos y responsables.

Como miembros de la comunidad, también tenemos un papel esencial para dar forma a la cultura de las comunidades, y no ignorar las circunstancias al presenciar actos de incitación al odio e insultos. Esto es especialmente crucial en el caso de los streamers. Los estudios indican que los creadores de contenido en línea tienden a impulsar hábitos de comportamiento porque se les considera modelos de conducta y líderes de las comunidades que crean. La mayoría de la gente está de acuerdo en que la incitación al odio y los insultos son perjudiciales y no tienen cabida en las comunidades en línea, pero actuar contra ellos puede ser desalentador. En una encuesta reciente de jugadores en línea, el 76 % de los participantes estaba de acuerdo en que la incitación al odio y los insultos deben ser confrontados, pero menos del 20 % aseguró haber confrontado realmente a alguien por incitar al odio mediante actos o insultos. La reticencia es comprensible, pero, por desgracia, agrava el problema al normalizar los prejuicios, la exclusión y el acoso. En lugar de eso, puedes convertirte en un aliado de las siguientes maneras:

  • Dejar claro a los demás que no participarás ni fomentarás el comportamiento en cuestión
  • Llamarle la atención al agresor (en privado o en público) si es seguro hacerlo
  • Ofrecer ayuda a la víctima del acto de acoso o insulto
  • Recurrir a personas de confianza para que te aconsejen sobre cómo abordar la situación
  • Informar de incidentes de incitación al odio a Twitch denunciando al agresor
  • Si puedes hacerlo, toma medidas de moderación eliminando los mensajes de odio del chat

***Nota:***Si eres streamer, eres responsable de garantizar que el contenido que aparece en tu canal respete nuestros términos del servicio y las Directrices de la comunidad. Si aparece contenido que incite al odio o al acoso en tu stream o chat, esperamos que tomes las medidas necesarias para mitigar este comportamiento y asegurarte de que no vuelva a ocurrir.

Además, también puedes ayudar hablando sobre la incitación al odio y los insultos y por qué son perjudiciales, celebrando y amplificando el contenido positivo cuando las personas actúen de forma respetuosa, y reflexionando sobre tu comportamiento para evaluar cómo puedes contribuir de manera más positiva a la comunidad.

La incitación al odio se normaliza con demasiada frecuencia en los espacios online, como vemos en este ejemplo de un estudio de la Dra. Stephanie Ortiz sobre cómo los hombres de color han llegado a aceptar el racismo en los juegos online. Se le preguntó a un jugador cómo afronta el racismo en los juegos online, a lo que respondió:

“Me da igual. [pausa] Bueno, la verdad es que… Durante mucho tiempo, me preocupaba. Lidiar con ignorantes puede ser muy agotador. Llevo mucho tiempo escuchando comentarios así y había acumulado mucho resentimiento hacia desconocidos a los que nunca voy a ver en la vida. Tenía que conseguir que dejara de dolerme de alguna forma”.

El cambio para detener el daño que sienten tantas comunidades vulnerables y marginadas en los espacios online puede comenzar contigo.